Hay conciertos que se definen por la lista de canciones y otros que se definen por lo que el público estuvo dispuesto a soportar para llegar hasta ellos, y la noche de apertura de Rosalía en el Palacio de los Deportes perteneció claramente a la segunda categoría. La noche del sábado veintidós de agosto, alrededor de dieciséis mil quinientas personas se congregaron bajo la lluvia para presenciar el primer concierto de su residencia mexicana, después de que la artista catalana ya hubiera pasado por Guadalajara y por Monterrey dentro de su gira Lux Tour 2026.
La devoción llegó con anticipación literal, hasta seis horas antes de que abrieran las puertas, con filas de admiradores que aprovecharon la espera para adquirir playeras, sudaderas, velos, crucifijos y coronas, en un ritual de vestimenta que convirtió los alrededores del recinto en un desfile paralelo al propio concierto.

Un setlist que no se queda quieto
Pasadas las ocho cuarenta y cinco de la noche, Rosalía salió al escenario acompañada de la orquesta dirigida por Yudi Heredia y de un cuerpo de baile que sostuvo, durante casi dos horas, una puesta en escena poco común incluso para los estándares del pop internacional. El repertorio confirmó por qué la artista se resiste a quedarse quieta en un solo género: abrió con temas de su más reciente álbum, «Lux», una obra construida sobre su formación clásica en la Escuela Superior de Música de Cataluña, con títulos como «Sexo, Violencia y Llamas», «Porcelana», «Reliquia» y «Divinize» que mezclaron lo barroco con el pop sin fricciones aparentes.
Después llegó el giro hacia la nostalgia colectiva, con un repaso de «Motomami» que incluyó «Saoko», «La Fama», «La Combi Versace» y «Despechá», momento en el que la coreografía de cadera del público bien pudo competir con la de cualquier bailarín profesional sobre el escenario.
El confesionario que ya es tradición
Hubo también un homenaje inesperado: una versión de «Can’t Take My Eyes Off You», del intérprete Frankie Valli, que sirvió de antesala para recibir a la cantante sinaloense Kenia Os en el ya célebre confesionario de la gira. Ahí, sin mencionar nombres, Kenia Os habló de una relación pasada que no funcionó «porque soy una mujer que pone límites y dice lo que no me gusta», una confesión que bastó para desatar especulaciones entre los asistentes durante el resto de la noche. El segmento sirvió también de puente hacia «La Perla», canción que la propia Rosalía reconoce construida sobre la herencia de Paquita la del Barrio y «Rata de Dos Patas».
Entre pausas para conversar con el público y peticiones de «otra, otra, otra» que la artista terminó complaciendo con «Magnolias», la velada se extendió mucho más allá de un simple listado de éxitos. «Siempre me siento tan apapachada aquí. Muchísimas gracias por, desde hace tantos años, que me abrís las puertas y sois tan generosos», confesó Rosalía entre aplausos, antes de agradecer la paciencia de un público que esa noche demostró que ni la lluvia ni las filas de horas logran apagar una devoción bien organizada.
CIERRE EDITORIAL
Que dieciséis mil personas hagan fila bajo la lluvia para ver a alguien confesarse en público dice algo curioso del entretenimiento contemporáneo: la intimidad, cuando se produce bien, vende tanto como cualquier estribillo.

REFERENCIAS EDITORIALES
Infobae – Rosalía se apodera del Palacio de los Deportes y logra que Kenia Os se confiese
La Jornada – La ‘Lux’ de Rosalía desafía a la lluvia de CDMX y hace suyo el Palacio de los Deportes
TV Azteca – Un gran concierto, confesionario con Kenia Os y coreografías, así se vivió la presentación de Rosalía en la CDMX
SDP Noticias – Kenia Os en el confesionario de Rosalía en CDMX: «Soy una mujer que pone límites»
KCH FM – Rosalía deslumbra en el Palacio de los Deportes y Kenia Os se confiesa
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